7 de julio de 2009

Los niños aprenden de lo que viven.

Sabías, que somos responsables de lo que nuestros hijos creen de sí mismos, y que esto empieza desde el momento en que nacen?.
Andrea Carrillo de Contreras.
www.andreacarrillo.com

Los niños creen 100% en sus padres, y son su figura #1 a imitar, para ellos papá y mamá son lo MÁXIMO, hasta que nosotros mismos les demostramos lo contrario.Y es que son seres tan frágiles que con sólo una de tus palabras, o una acción involuntaria tuya, pueden lastimar su corazóncito.

Has visto a tu hijo (a) llorar con tanto sentimiento sin razón, por algo que paso contigo, que hasta el aire les falta, y no has querido llorar con ellos?, y aunque lo abraces y acaricies, podrás detener su llanto, pero no el dolor que hay en su corazón.

Las palabras y acciones tuyas pueden destruir el futuro de tu hijo, él será quien le dijiste que es, si le has dicho que es un campeón, entonces será un campeón, pero si por lo contrario cuando derramó la leche o quebró un vaso, le dijiste ?inútil?, has creado en él un sentimiento de fracaso que si no lo detienes a tiempo, tu hijo empezará a fracasar en todo.

Los niños aprenden 100% lo que viven, lo que ven, lo que les dicen, y eso es lo que ellos demostrarán a los demás, si tu hijo se siente amado, aunque tú no estes a su lado, se sentirá seguro porque sabe que sus papás lo aman y están ahí, aunque no esten presentes. Esto se logra diciéndoselo, abrazándolo, besándolo, y demostrándoselo en todo y cuanto hace.

Has visto a un niño de 3 años, cuando hace cualquier cosa insignificante para uno, como pararse en un pie y decirte mami mira, él espera ver tu reacción, si en lugar de alabar su maroma lo regañas y le dices que estas ocupado, nunca más te ensenará una maroma por simple que sea, si por el contrario lo felicitas y le dices ?Wao!, verás que te seguirá mostrando sus hazañas, que aunque para tí sean simples, para él es uno de los mayores descubrimientos y que a la vez está desarrollando su capacidad motora.

Quieres darte cuenta si en tu casa hablan a gritos?, escucha como habla tu hijo, si habla a gritos es porque no le estas prestando la atención necesaria y esa es su manera de lograrlo o que esta acostumbrado a un ambiente hostil. En cambio si vez que tu hijo te llama la atención cuando subes el tono de voz con tu pareja o hacia ellos, quiere decir que no esta acostumbrado a esto, y le desequilibras su entorno.

Quieres entonces que tu hijo sea un triunfador y sobre todo un niño FELIZ?, pues lo será siempre que tú estes ahí para ayudarle a limpiar la leche cuando la bote, para recoger los vasos rotos, para alabar sus maromas y hazañas, para secar sus lágrimas cuando se crea por vencido, para animarle a continuar y a terminar lo que ha empezado, para decirle que lo amas y que es el mejor regalo que Dios te ha dado, entonces sólo así tu hijo podrá decir, soy lo que soy, gracias a quien me lo enseñó y podrá salir adelante en las situaciones que se le presenten por más difíciles que sean.

Te invito a que esta noche, vayas a la cama de tu hijo(a), y mires lo indefenso que es, y sientas la paz que te transmite cuando esta dormido(a), y ahí frente a su cama, pregúntate, ¿Qué está aprendiendo mi hijo(a) de mí?, y ora de la siguiente manera:

Agradece a Dios por tu hijo(a), por este regalo precioso que te ha dado, sea en las circunstancias que fueran, es un regalo de Dios para tí.
Pide perdón a tu hijo(a) por cada palabra y acción que lo hirió, y pídele a Dios que sea Él quien te guíe de ahora en adelante.

A partir de ahora, recuerda que todo lo que tu hijo aprende, es lo que vive y que tu eres responsable en gran parte de esto. Y tu hijo enseñara a sus hijos lo que el aprendió.

30 de junio de 2009

Como sobrellevar una ruptura

La dura tarea de dar vuelta la página.
Cómo sobrellevar una ruptura amorosa y aprovechar la instancia para sacar lecciones de vida.
Por El Mercurio / GDA
Cuando una relación llega a su fin parece difícil visualizar una luz al final del túnel de tristeza en el que se entra, sobre todo, cuando la decisión de cortar no fue de uno. ¿Por qué me dejó de querer?, ¿qué hice mal?, ¿me habrá mentido cuando dijo que me quería? pueden ser preguntas que surgen en el momento, si el término de la relación nos pilla con la autoestima volando bajo.
Los proyectos de vida parecen irse junto al que nos dejó, lo que hace del futuro una imagen borrosa, improbable y claro, bastante solitaria. “El término de una relación es un proyecto que se trunca, por lo tanto, no sólo existe el duelo por la perdida de la pareja, sino que también por la perdida de un proyecto en común”, coincide la psicóloga de parejas Pamela Cohen.
Por otro lado, para el psicólogo del Departamento de Asuntos Estudiantiles de la Universidad Andrés Bello, Hernán Díaz, la pena que se sentirá está relacionada “por factores como el tiempo que se estuvo junto a alguien, la calidad, la intensidad de la relación, la actitud de los demás y la forma del rompimiento”. A esto se le suman experiencias tempranas con el vínculo afectivo con los padres y alguno que otro trauma en el lado emocional.
Tanto Díaz como Cohen han entregado sus consejos para superar tan difícil etapa.
1. Mantener viva la esperanza: A pesar de la desesperación y la pena, se debe buscar, concientemente, en lo más profundo del ser, los aspectos positivos que se poseen; no decirse frases negativas como “yo no sirvo para estar en pareja, nunca más voy a encontrar a una que me guste tanto” o “yo no soy lo suficientemente deseable o atractiva”. Frases como esas pueden afectar directamente en los propios sentimientos.
2. Comprender que la ruptura es una posibilidad: El fin de una relación es algo posible, por más amor e idealización exista. Es importante vencer esta ilusión, que puede provocar una manera irracional de ver la propia relación sentimental, como algo eterno e imbatible.
3. Aceptar que la intensidad difiere entre los amantes: Tras la decepción amorosa es común que se llegue a conclusiones duras con respecto a la ex pareja. “Nunca me quiso”, “jugó conmigo” son frases que se vienen a la cabeza con bastante facilidad. Se debe comprender que la otra persona, probablemente, sintió un gran amor en su minuto, se ilusionó como cualquier enamorado, pero que hoy esos sentimientos no son tan fuertes como en un comienzo. Por mucho que duela, son cosas que pasan.
4. Resistirse al impulso del aislamiento: El buscar la soledad, no despegarse de las sábanas y levantarse apenas para ir a la cocina por más helado para la pena, lo único que hace es agrandar y sobredimensionar la tristeza, el desencanto y la frustración. Es muy tentador ceder a la inercia de la televisión y comer en forma excesiva para aplacar un poco el dolor y la angustia, sin embargo esta conducta es mucho más seductora que productiva. Es importante poner un límite a esta etapa.
5. No juzgar desde el dolor: Evaluar la relación con los sentimientos de rabia y desilusión, puede influir en que el recuerdo de lindos momentos se vean llenos de dolor y desconfianza. Hay que aceptar que existieron episodios llenos de alegría y aprendizajes que, de no ser por el otro, no habrían aparecido en la propia vida.
6. Focalizarse en el proceso: “¿Cuántas veces hemos pasado por situaciones muy difíciles en el pasado y sin embargo hemos podido salir adelante, gracias a que hemos aprendido una gran lección en ese período?”, pregunta Cohen. Es muy útil para superar esta etapa, observar aquellas lecciones aprendidas en el pasado y analizarse, de tal manera que sea posible sacar conclusiones del propio proceso de vida.
7. Que la introspección nos conduzca a la gratitud: Aunque cueste, en algún minuto de la vida se comprenderá que la decisión tomada por la ex pareja, al momento de dejarnos, fue la mejor que pudo haber tenido. El amor se había acabado o, al menos ya no llenaba a la otra persona, y autoengañarse creyendo que los propios sentimientos son recíprocos, lo único que provoca es vivir en una cruel ilusión.
8. Ser proactiva: Si se necesita un período de duelo con melodrama, bienvenido sea. Sin embargo, es preciso ponerle un límite a los sentimientos, para que estos no se dejen llevar por la tristeza extendida y recurrente. Un ejemplo es proponerse un horario del día para permitir las lágrimas, y si la cabeza recuerda el dolor en otro momento de la jornada, decirse: “Este no es el momento para esto. Lo voy a hacer a su hora”. Suena gracioso, pero Cohen asegura que funciona.
9. Actuar “como si”: Se debe tener confianza que el tiempo traerá, nuevamente, la claridad. Mientras eso sucede, es bastante útil actuar como si se la tuvieses ahora. Actuar de una determinada manera, el autoconvencimiento, ayuda a sentirse de esa forma. Un ejemplo es sentirse feliz por el ex, alegrarse de que la relación haya finalizado, y por más que el corazón aún se estruje, actuar como si de verdad se sintiera alegría. La repetición de este comportamiento terminará entrando en la cabeza.
10. Aprender de la ruptura: Tanto Cohen como Díaz coinciden en la importancia de sacar lo mejor de esta dura etapa. “Aprende lo que puedas y sigue con tu vida”, dice la psicóloga, antes de recomendar que, una vez que la paz retorna, se presenta una oportunidad para darse cuenta de los propios errores y trabajar por no repetirlos en el futuro.
Por su parte, Díaz no se cierra a la posibilidad de que, tal vez, cada pareja que se presenta en la vida es una oportunidad de crecimiento personal; hasta que aparece la persona adecuada, en el momento preciso de nuestra vida.

¿Sexo para toda la vida?

Modelos que explican cómo puedes caminar hacia una relación plena.
Por Ricardo Capponi / El Mercurio / GDA
Hay un tremendo desafío en el siglo XXI. Y éste consiste en la humanización del amor, llamado amor sexual maduro. El desafío no sólo consiste en mantenerse atraído con el cuerpo del otro durante años, sino disfrutar del sexo con el otro durante toda la vida.
Antiguamente las parejas no se planteaban este desafío. Las mujeres no tenían acceso a una buena sexualidad y la estructura machista permitía que el hombre tuviera una sexualidad paralela con alguna cortesana o amante donde de alguna manera vaciaba su excitación sexual.
Esto cambia cuando la mujer se integra a la sociedad, exige sus derechos, y empieza además a tomarse conciencia de la sexualidad en el desarrollo mental. Es sólo a fines del siglo XX que empieza a construirse la relación de pareja en que, además de la sexualidad de calidad, se busca tener una calidad en el vínculo, lo que nos lleva al terrible dilema que podríamos llamar la monogamia única para toda la vida.
No hay recetas, porque además la sexualidad es una vivencia tremendamente privada y cualquier receta que dé puede ser extemporánea. Como es una vivencia personalizada requiere elaboraciones y pensamientos propios, y no me refiero a algo racional, sino a una aproximación afectiva, intelectual, emocional, personal y con la pareja.
Sabemos que la condición biológica que nos ofrece la excitación sexual es una vía para resolver una serie de angustias que tenemos los seres humanos por el solo hecho de existir. Hay varios términos para hablar de este mecanismo, pero el que uso se llama herida narcisista. Se trata de una herida, una falta, que sentimos por no ser completos.
En la vida tratamos de suplir estas heridas narcisistas con diferentes cosas: el trabajo, el arte, el afecto, el sexo. ¿Cómo lo hacemos? El sexo nos permite mitigar los sentimientos de omnipotencia, idealización, grandiosidad, que tenemos los seres humanos y que hemos ido construyendo desde la infancia hasta la adultez.
Pero ésta primariamente es una solución sexual primitiva que requiere de un trabajo para llevarla hacia una sexualidad madura. Porque mientras más primitiva sea la solución, más perversa es la sexualidad. Mientras más madura sea la solución, más normal es la sexualidad.
Nuestra sexualidad puede ir desde el polo de lo primitivo hacia el polo de lo más maduro, y éste es un tremendo reto. Podemos vivir en el infierno de la perversión - si es que hemos tenido una historia compleja- o de lo adictivo, en que podemos tener un deseo erótico de calidad - es decir, ser buenos para hacer el amor- , pero con incapacidad emocional, o llegar al estado de amor sexual maduro, que es finalmente el estado en que el sexo se pone al servicio de la construcción de una relación en fidelidad con un vínculo enriquecido.
En general, los seres humanos somos una sumatoria de aspectos maduros, un poco inhibidos, de repente con tendencias adictivas y raramente con perversión. Pero todos éstos son modelos. Lo maravilloso de la sexualidad es que podemos poco a poco ir creciendo, teniéndolo además presente para la educación sexual de nuestros hijos, de modo que no les entreguemos una sexualidad en extremo liberal -porque los haremos caer en la sexualidad adictiva- , ni en exceso inhibida porque tampoco podrán lograr la sexualidad madura en libertad.
¿Cómo son los mecanismos de la sexualidad perversa, la adictiva, la inhibida, la normal? ¿Cómo se logra una vida sexual que se acerque lo más posible a la madurez?
Los modelos que propongo, ojalá, que de alguna manera descoloquen y confundan. Mientras más confundido se quede, mejor será porque significa que se tendrá que pensar, y cuando se piensa es cuando se produce el cambio mental; y si se produce un cambio mental, se produce el cambio de actitud, y entonces hay crecimiento y desarrollo.
El autor es médico-cirujano y psiquiatra de la Universidad Católica de Chile.

¡No, no quiero!

Complacer a otros debe ser un placer y no una obligación.
Por MarÍa MarÍn / Especial El Nuevo Día
¿Cuántas veces te has comprometido a hacer algo que realmente no querías hacer pero lo hiciste porque no te atreviste a decir no?
Quizás fue cuando tu jefe te pidió que trabajaras hasta tarde y aunque tenías que atender a tus niños, accediste. O tal vez una amiga te rogó que la fueras a visitar y aún teniendo que estudiar, la complaciste, o a lo mejor alguien te pidió dinero prestado y no supiste decir “no puedo”.
¿Por qué nos sentimos tan comprometidos a complacer a otros? Básicamente tenemos terror a que alguien piense que somos “mala gente” y nos deje de querer.
Cuando alguien te pide un favor y no puedes realizarlo porque no tienes tiempo, dinero, o ganas, no hay razón para sentirte mal. Tú eres la persona más importante en tu vida y no debes sentirte mal por poner tus necesidades en primer lugar. Cuando quieras decir “no”, y no te atrevas, sigue estos pasos:

• Gana tiempo: En vez de decir no inmediatamente, utiliza estas palabras: “Dame tiempo para pensarlo”, “Te dejo saber luego”. Estas respuestas te darán tiempo para tomar una decisión beneficiosa para ti.
• Cambia el enfoque hacia ti: Cuando digas no, explica que tu decisión está basada en una circunstancia personal que te lo prohíbe. Puedes decir: “Me encantaría complacerte pero mi situación no me lo permite”.
• Crea “reglas”: Es decir, si alguien te pide un favor para el domingo, dile: “Lo siento pero en nuestro hogar tenemos una 'regla' que este día y es compartir en familia”. Si estás presionada por un vendedor, dile: “Mi esposo y yo tomamos decisiones juntos”.
• Evita dar largas explicaciones: Si explicas en detalles, te pones en una posición vulnerable porque la otra persona puede tratar de buscarle solución a tu problema para que le puedas ayudar. Complacer a otros debe ser un placer y no una obligación. Cuando digas sí, hazlo porque te hace sentir bien a tí, y después a los demás.
Maria Marin es autora de “Mujer sin límite” y animadora del programa de radio “Tu vida es mi vida” en Estereotempo. Visita: www.MariaMarin.com.

29 de junio de 2009

10 ideas para burlar la crisis

A continuación estrategias y testimonios de mujeres que han salido a flote en tiempos difíciles.
Por Aurora Rivera Arguinzoni / arivera@elnuevodia.com
La actitud con que se hace frente a noticias desalentadoras que impactan la estabilidad financiera de la familia determina si la crisis se transforma en evolución o en tragedia. ¿Cómo mantener la calma cuando el barco parece hundirse? O mejor aún, ¿cómo sacarle partido a la crisis?
Lizette Nieves Solá, 'live coach' del Instituto Empresarial de la Mujer (IEM), asegura que toda crisis pasa y que lo primero que hay que hacer es calmarse y poner todo en su justa perspectiva. El proceso implica desde hacer varias respiraciones profundas hasta organizar la agenda y hacer un nuevo presupuesto identificando posibles ahorros.
Es precisamente para eso que más clientas le están pidiendo ayuda. “Sintiéndonos en crisis no podemos pensar bien ni tomamos buenas decisiones. Tu recurso más valioso es lo que puedes controlar: tu ánimo, lo que sale de tu boca, tu diálogo interior”, afirma.
Lo próximo es pensar en todas las cosas en las que una es buena. “Quizás este es el momento para buscar todas esas pasiones y sacarles un dinerito”, insiste Nieves Solá. Muchas historias de éxito confirman que las crisis son buenas para eso, entre ellas las de la también colaboradora y clienta del IEM, Millie Serrano, y la de la psicóloga industrial Gloricela Ortiz Plaza.
Relacionadas
Vidas con propósito
Ante la crisis, querer hacer
1. Siembra en tu jardín, en tiestos y hasta en lotes baldíos de tu vecindario plantas de flores y alimentos y véndelos. Navega en lugares como www.desdemihuerto.com, www.organica3.com/ y oroverdepr.blogspot.com/ y aprende a cultivar. Adquiere recursos como el libro "El huerto casero", de Nelson Álvarez Febles.
2. Desarrolla destrezas o algún oficio que siempre hayas querido realizar y pon proyectos en marcha. Si sabes cocinar, prepara almuerzos a empleados de oficinas vecinas y distribuye.
3. Haz una lista de todos tus talentos y pon los en función. Puedes hacer intercambios o trueques usando tus talentos o productos.
4. Puedes vender artículos que estén en buenas condiciones. Abre una cuenta en subastalo.com o e-bay, y sal de todo lo prescindible.
5. Tantea en agencias gubernamentales, sobre todo federales, la posibilidad de ofrecer servicios de traducción para beneficiarios que no hablan inglés.
6. Si te parece, ofrece cuidado en el hogar a personas de mayor edad o a niños de padres que trabajan fuera de casa. Cobra por hacerle la compra a un envejeciente o buscarle las médicinas en la farmacia.
7. Explora opciones de trabajo profesional que puedas hacer desde tu casa (contabilidad, redacción de propuestas, edición, corrección, artes gráficas, etc.)
8. Invierte en estudiar una carrera corta que tenga mucha demanda (como facturación planes médicos, agentes seguros, técnicos en biotecnología, energía renovable, etc.).
9. Si tienes dinero para invertir, quizá puedas establecer pequeños negocios adquiriendo franquicias.
10. Adiéstrate en programas como Excel, Windows, Power Point, Blackboard, entre otros dependiendo del campo profesional.

24 de junio de 2009

Cuando Muere el Amor

Se nos muere el amor, tiene fiebre de frio. Se nos cayó de la cama cuando lo empujó el hastío y esta enfermo de muerte el mismo que era tan fuerte tiene anemia de besos, tiene cáncer de olvido y por si fuera poco, tiene ganas de morir...estas historias no son sólo parte de esas canciones de Ricardo Arjona que describen con suma especificidad los sentimientos más complejos, son de la vida real. Me parece que son más comunes de lo que muchos piensan, lo que pasa es que cuando uno lo vive parece como si se acabara el mundo.

Hace unos días me escribió una mujer diciéndome: “¿Qué le dirías a una persona que se siente terriblemente miserable porque ya no está enamorada de su pareja, a quien considera una gran persona?”

Ella lleva más de 20 años junto a su esposo, y con el pasar del tiempo y de eventos que al parecer no se han podido sanar, perdió el amor y no fue por la influencia de un amorío de ninguno de los dos. De inmediato mis prejuicios empezaron a aflorar mientras leía, pero a ese mismo paso ella iba con sus palabras destruyendo cada uno de ellos. Al parecer, su pareja ha sido cumplidora y buena en todo este tiempo y cuentan con una familia unida y saludable. Sin embargo, sucedió que todo se volvió costumbre y hubo pequeñas heridas que no se pudieron sanar, por lo que el amor empezó a morir.

No es mi intención en este blog darte un consejo sobre si debes intentar o no continuar la relación, porque creo que ya tienes una decisión tomada, pero a lo que temes es a ejecutarla y a la forma en que lo harás. El proceso, como dices, será doloroso y difícil, pero si representa tu felicidad, tendrá excelentes resultados a largo plazo.

De entrada te digo que no tienes que adquirir un sentido de culpa por la pérdida del amor y los intentos que fracasaron en el camino. Una relación es de dos, y siempre hay culpa de ambos. Él debe haber manejado las situaciones a su manera y tú a la tuya, y por eso hoy contemplas la decisión de la que me hablaste.

No creo que te pueda contestar todas las preguntas que me hiciste en un solo escrito, porque sino usaría páginas y páginas y aún no podría terminar.

Sin embargo, conviene empezar diciéndote que este proceso será uno de luto para ti y para él y hasta para sus mismos hijos, ya que han terminado una relación de años que se sufre igual que una muerte. Será la orden del día los sentimientos de culpa, desasosiego, tristeza, negación y de vacío interior, pero lo importante es que tú estés preparada para reconocerlos y enfrentarlos y la mejor forma de hacerlo es asistiendo a un sicólogo que te ayude a sobrellevar todo el proceso. Es evidente que la duda te invadirá en múltiples ocasiones cuando tomes la decisión ya que los factores adversos a ella serán muchos, por eso es necesaria la ayuda de este profesional.

Por último te digo que pensar en tu bienestar individual no tiene porque hacerte sentir que te comportas de forma egoísta, y mucho menos te convierte en una mala mujer, porque tu felicidad tarde o temprano redundará en la de aquellos seres que amas y que realmente te aman a ti. La vida se basa en la historia de aquellos valientes que se van tras su felicidad, y al fin de cuentas es eso lo que le enseñarás a tus hijos: atreverse a tomar decisiones valientes a favor de su bienestar en general sin temer a la evaluación ajena.

Sé que no pudieron ser respondidas todas tus preguntas, y de seguro hay lagunas en tu sentimiento que pueden quedar al terminar de leer, pero queda de ti seguir informándome de las dudas que te surjan, a las que trataré de darle respuesta.

Los demás lectores están invitados también a comentar sobre la situación de esta mujer en la sección de comentarios al pie de esta página.

También recuerden que me pueden escribir a: jorge.colon@elnuevodia.com

El silencio es sanador

Contribuye a la serenidad, a la distensión, a la relajación…
Por Daniel Galilea / EFE - REPORTAJES
Tiene un enorme poder antiestrés y un efecto sanador. El silencio contribuye a la serenidad, la distensión, la relajación…
Permanecer en silencio tiene efectos prácticos muy sanadores: serenidad, distensión, relajación, atención consciente, intuición creativa... Uno de los beneficios más importante de la práctica regular del silencio es su poder antiestrés.
“Ello se debe a que no hay tanta interacción con los estímulos externos sino una mayor atención hacia lo que hay dentro: pensamientos, emociones, sensaciones, que vienen y van, en la mente, el corazón, el cuerpo”, explica el Raúl Vincenzo Giglio, profesor de yoga y meditación de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal, en la que se realizan retiros de silencio y atención consciente.
Permanecer atentos y en silencio a lo que nos sucede tiene un efecto armonizador. Esa mayor capacidad de atención y observación acaba produciendo un estado de neutralidad, en el cual somos menos sectarios, intolerantes, partidistas y subjetivos.
Último comentario
24 junio 2009 08:03AM Comentarista
Pues díganselo a la policía que no aparecen cuando las personas llaman por ruidos producidos por los vecinitos que corren en motoritas por la calle.
Ello tiene una serie de resultados prácticos muy sanadores: serenidad, distensión, relajación, atención consciente, intuición creativa, soluciones insospechadas, compresiones repentinas.
Otro de principales efectos terapéuticos del silencio -según Vincenzo Giglio- se produce en las crisis personales y procesos de crecimiento, que producen una reorientación hacia dentro de nosotros mismos, invitan a mirar lo que nos duele y a discernir dónde está la raíz de nuestro dolor para tratar de superarlo.
• Bálsamo: En vez de tapar o aliviar con una pastilla, estos momentos duros pero enriquecedores, similares al parto que origina una nueva vida, es preferible abordarlos de la mano del silencio, un estado de plenitud en la cual hay más unidad interior, una mayor presencia en el “aquí y ahora” y menos fragmentación entre el pasado y el futuro.
“En momentos de crisis, si permanecemos en silencio un rato, en contemplación, podemos observar nuestros pensamientos y relativizarlos”, aconseja este terapeuta.
Al observar a nuestra mente ir y venir, podemos soslayar algunos pensamientos negativos y “desobedecerlos”, evitando que nuestras emociones y acciones vayan detrás de ellos.
Dónde cultivar el silencio
Se puede cultivar el silencio en diversos muchos escenarios, dando un paseo contemplativo y sencillo por la Naturaleza, sólo, en grupo o con un animal de compañía. Mar, montaña, bosques, campos, lagos, ríos, arroyos: todos los lugares son interesantes, aunque cada persona debe elegir aquel que sienta que conecta más con su interior.
• Los parques, espacios verdes y jardines de las ciudades, son entornos naturales muy sanadores, que invitan a la contemplación y a estar con uno mismo, espacios fecundos donde la mente pone en marcha procesos distintos de lo que tienen lugar cuando está estimulada por los impulsos de reacción que genera el ambiente urbano.
• El carro, también es un lugar donde se pueden procesar muchas cosas en silencio y durante un rato largo, mientras se va conduciendo, rumbo al trabajo u otro sitio. En lugar de oír la radio, uno puede estar consigo mismo, relajarse, conduciendo despacio, respirando lenta y profundamente, mientras la mente ordena y procesa una serie de pensamientos.
• Un buen momento para huir de los decibelios es al caminar o mientras se pasea, instantes silenciosos que invitan al caminante a estar consigo mismo, en lugar de huir de si mismo.
• También se puede entrar en algún templo, un lugar que independientemente de las ideas que allí se profesan, emana una actitud contemplativa y relajante.
• “Al despertarse, es bueno estar en silencio un rato para centrarse en el día que comienza, antes de iniciar las actividades y relaciones cotidianas. Conviene sentarse durante 10 minutos, respirando y serenándose”, aconseja Vincenzo Giglio.
• Los paseos, carreras, gimnasia u otras actividades físicas a las cuales hay que dedicar un tiempo, son otros momentos especiales para estar en silencio y con uno mismo.

Disclaimer

Fundacion Alba, Ismael y Rosa Alamo no se responsabilizan, ni dan garantía, avalan o representan las personas o entidades que se mencionan en esta página. Tampoco son los autores de los escritos. Este lugar no asegura el contenido ni su legitimidad de estas terceras personas o entidades y no podemos monitorear todo el material.
No deberá copiar, distribuír o utilizar este material sin expresa autorización de
Fundacion Alba. Los enlaces en esta página no necesariamente son recomendados por Alba Foundation.